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Supera el Síndrome del Impostor: Cuatro ejercicios de desarrollo profesional que realizo con mujeres para superar el síndrome del impostor y potenciar sus perspectivas laborales.

El síndrome del impostor no es exclusivo de las mujeres, pero les afecta con mayor frecuencia que a los hombres.

Los síntomas típicos del síndrome del impostor incluyen subestimar su propio trabajo, ser excesivamente modestas, atribuir los buenos resultados a la suerte y no postularse para empleos para los que están adecuadamente calificadas. Las personas lo describen como sentirse como un fraude y no pertenecer.

El costo de esto es enorme porque los profesionales se pierden promociones que pueden cambiarles la vida, oportunidades de desarrollo profesional y admisión en las mejores universidades. Según The Muse, es común en grandes empresas de tecnología y otras industrias importantes.

Como entrenadora de mujeres líderes exitosas en Cisco, Microsoft, Uber y otras empresas de alto nivel, puedo afirmar que incluso las mujeres en los niveles más altos de liderazgo pueden experimentar el síndrome del impostor.

Pero hay formas de vencer el síndrome del impostor.

Aquí hay cuatro actividades de entrenamiento que realizo con mujeres en puestos ejecutivos y solicitantes de programas de MBA para ayudarlas a tener éxito y potenciar su desarrollo profesional.

Estas cuatro actividades de entrenamiento han sido cruciales para que las mujeres ingresen a Stanford y a la Universidad de Harvard, obtengan empleos destacados en Amazon y Microsoft, y reciban millones de dólares en becas y financiamiento profesional para desarrollar sus carreras.

  1. Hechos, no sentimientos.

Mi primer consejo profesional para redactar un currículum vitae sólido, una carta de presentación o un formulario de solicitud es centrarse en hechos, no en sentimientos.

Con demasiada frecuencia, las personas no incluyen logros importantes porque creen que esos resultados pueden no ser tan impresionantes, especialmente en comparación con los de otras personas.

Por ejemplo, hace un par de años tuve una candidata de MBA que no quería mencionar que había recaudado millones de dólares en financiamiento inicial por sí sola porque asumía que la cantidad sería mucho menor que la recaudada por otros candidatos.

Nada más lejos de la realidad. Lograr este nivel de financiamiento fue un logro excepcional y estaba muy por encima del candidato promedio.

La solución en estos casos: les pido que escriban todas las cosas que hicieron en cada trabajo y los resultados que lograron. Es importante que no adjunten sentimientos (por ejemplo, esto fue bueno o esto fue malo) a ninguno de sus resultados. Al eliminar los sentimientos, nos centramos en hechos objetivos.

2. Los resultados tangibles son importantes.

La siguiente actividad está estrechamente relacionada con la primera. Una de las mejores formas de demostrar valor es encontrar formas de cuantificar el impacto que has tenido. A veces, poner un número o un porcentaje es una excelente manera de demostrar lo valiosa que eres para una organización.

Desafío a las candidatas a realizar dos actividades principales aquí:

  1. Identificar su contribución. Para hacer esto, prohíbo el uso de frases como “fui parte de”, “miembro de” y “contribuí a”. Las animo a reformular con verbos de acción y frases asertivas como “Lideré y creé” y “Construí e incrementé.”
  2. Les pido que creen una métrica/indicador clave de desempeño (KPI) para cada actividad. Algunas son más fáciles que otras, por ejemplo, puedes indicar fácilmente cuántas personas lideraste, cuánto aumentaste las ventas y cuántos ingresos generó tu área. Algunas son más difíciles; por ejemplo, no es tan fácil medir cuánto mejoró la moral gracias a tu orientación.

No todas estas medidas irán en el currículum vitae, pero la actividad en sí te ayuda a identificar tus mejores resultados y cómo utilizarlos para venderte a reclutadores, equipos de admisión y tomadores de decisiones.

En resumen, ser objetivo acerca de tu desempeño laboral es beneficioso.

3. Obtén retroalimentación constructiva.

La retroalimentación puede ser de doble filo. He visto casos en los que las mujeres han solicitado retroalimentación y han recibido críticas desalentadoras y condescendientes, especialmente de colegas masculinos, pero obtener retroalimentación de asesores de confianza que te rodean es fundamental para el desarrollo profesional.

Le pido a las mujeres que busquen a diferentes personas para obtener retroalimentación sobre su desempeño. Por lo general, les digo que pidan la opinión de un par de amigos cercanos (el tipo que no teme herir tus sentimientos), familiares y colegas (pares y superiores). También les animo a obtener retroalimentación tanto de hombres como de mujeres.

Una retroalimentación efectiva es aquella que se centra en el crecimiento personal. Pedir a las personas que den ejemplos concretos realmente puede aumentar su valor. Recomendamos escuchar este podcast de Harvard Business Review con Ella Bell sobre cómo solicitar una retroalimentación útil.

El beneficio de obtener una buena retroalimentación es que identificas tus puntos ciegos. Puedes determinar en qué áreas eres fuerte y en qué áreas necesitas trabajar más. Además, puedes ver tu propia experiencia con una perspectiva diferente e identificar oportunidades laborales y áreas académicas adecuadas para el desarrollo profesional.

En resumen, no temas lo que otras personas tienen que decir sobre ti. Pide retroalimentación y úsala para mejorar.

4. Acepta algunos riesgos y di simplemente sí.

El consejo más valioso que doy a las mujeres profesionales es que asuman algunos riesgos. Cuando nos sentimos nerviosas acerca de una oportunidad, es fácil decir que no y quedarnos en nuestra zona de confort.

Se ha demostrado que las mujeres a menudo no se postulan para empleos a menos que cumplan con el 100% de la descripción del trabajo. Sin embargo, los hombres se postularán cuando sólo cumplan con el 60% de la experiencia profesional y las competencias requeridas.

Esta aparente falta de empoderamiento de las mujeres hace que muchas profesionales se pierdan oportunidades laborales increíbles.

Entonces, para no perder oportunidades de desarrollo profesional y experiencias de vida que pueden cambiarlo todo, animo a las mujeres a decir que sí.

Ser asertivas y asumir algunos riesgos en el camino es cómo las personas terminan en listas famosas como las 100 Mujeres Más Poderosas de Forbes. Si bien no todas las mujeres pueden llegar a una lista tan prestigiosa, la lección es clara: ser asertivas y decir que sí es una excelente manera de superar obstáculos profesionales y vencer el síndrome del impostor.

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